El silencio de las sirenas

Polina Kuzovkova

Me lo señalan ellos, los músicos: cuánto tiempo y cómo y dónde. 

Yo, inocente y desnuda, soy simple y amable escucha. 

Ellos llevan las riendas del universo. A mí, con gentileza. 

Una canción que no envejece es la decisión universal de que mis  errores han sido perdonados. 

 

¡Qué viva la música! Andrés Caicedo. 

 

Gente viene, gente se va y los veo pasar, no es distinto 

a otros que se quedan atrás, no los culpo en andar a otro ritmo. 

 

Dirección opuesta, Dermis Tatú. 

 

Escena 1: Una mirada dice todo y dice nada.

 

Sala de Radio City, en una esquina hay un teclado con una guitarra y un amplificador. Papelillo está probando sonido. Beatriz está bebiendo sola mientras lo mira, se abstrae. Le gusta lo que ve —y escucha—. Recoge su mirada y abre el sobre que tiene en sus manos, saca unas fotos y las mira con detenimiento. Mientras, Papelillo pide más volumen a los técnicos —sin éxito—. Beatriz le hace un gesto al técnico y este le sube el volumen. Papelillo la mira y le sonríe. Ella lo ignora. 

 

PAPELILLO: Los técnicos te aman. 

Pausa. Beatriz sonríe incómoda, no responde. Se termina su trago. 

PAPELILLO: ¿Cuántos años tienes?

BEATRIZ (jugando en serio): Es de mala educación preguntarle eso a una mujer desconocida. Además de desafinado, maleducado. Mala señal. 

PAPELILLO: Maleducado no soy, eso sí te digo. Desafinado y curioso, puede ser. 

Beatriz se encoge de hombros, va a buscar otro trago, Papelillo la detiene. 

PAPELILLO: No gastes plata aquí. 

Papelillo busca en sus cosas un termo y se lo da. Ella toma, arruga la cara. 

BEATRIZ: Asco. (Sigue tomando, no suelta el trago). Esa canción que tocabas…¿es tuya, la escribiste tú?

Papelillo asiente sin verla.  

BEATRIZ: No está mal. Me gusta. Voy pendiente de verte tocar entonces. 

PAPELILLO: Eres la única. (Pausa). Mira, ¿y tú qué, viniste sola o tienes un novio impuntual? 

BEATRIZ: Amiga impuntual. ¿Es primera vez que tocas acá o ya habías estado en otros Miércoles insólitos? 

PAPELILLO: Siempre iba, no de invitado, pues, a escuchar. En una de esas vi a Cayayo montado en una escalera tapando las paredes con telas para mejorar la acústica y me puse a ayudarlo. Ahí me invitó a este y obviamente me lancé. 

BEATRIZ: Interesante. Es un perfeccionista del sonido entonces. 

PAPELILLO: Un duro, sí. 

Entra Virginia apurada. 

VIRGINIA: Hey. Sorry, no me odies, ya llegué, había full cola en la autopista. Bueno, mentira. Salí tarde. Estoy tratando de ser más honesta.

BEATRIZ: Por lo menos.  

VIRGINIA: Pero ya estoy aquí. ¿Trajiste las fotos? ¿Tu papá te dijo algo?

BEATRIZ: Que eres una puta porno sin elegancia estética. 

VIRGINIA: ¡¿De verdad dijo eso o sólo lo dices para hacerme sentir bien? 

BEATRIZ: No, en serio, te comparó con Lee Miller. Vas mejorando. 

VIRGINIA: Bueno, gracias por revelarme las fotos, mándale un besito a tu papi, dile que cuando quiera le hago una sesión de desnudos gratis. 

BEATRIZ: ¡Virginia! Asco. 

VIRGINIA: ¿Qué tiene? Todos los cuerpos me interesan, especialmente los de los señores como tu papá, como grises, golpeaditos por la vida, medio escoñetados, pero dignos, ¿sabes? Divino. Además, así tu mami tendrá cómo recordarlo luego del divorcio. (Mirando a Papelillo y Beatriz). Epa, ¿y ustedes se conocen? Me encanta, no sabía. 

PAPELILLO: Estoy en eso. (A Beatriz) Luis Alfredo, mucho gusto. 

VIRGINIA: ¿Qué es eso de Luis Alfredo, por dios? Okey, Beatriz, él es Papelillo. 

BEATRIZ: Papelillo. Mucho gusto, Beatriz. ¿Te dicen así por la artesanía con que armas porros o algo así?

PAPELILLO: No exactamente…

BEATRIZ: Olvídalo, mejor no quiero saber. 

VIRGINIA: Porque le cae a todas. 

BEATRIZ: Claro. Me imaginé, es guitarrista. 

VIRGINIA: Exacto. 

PAPELILLO: Gracias, Virginia. (La aparta) Bueno, hagamos negocios ya, que pronto tengo que montarme a tocar y vaina, ¿tienes la plata? 

VIRGINIA: ¿Ves? Típico de guitarristas. Usan los dedos y no tienen nada de tacto, son rarísimos. Sí, toma (le entrega el dinero) y algo extra para divertirnos antes de la hecatombe vaginal. 

PAPELILLO: ¿Lo de siempre? (Virginia asiente) ¿Necesitas instrucciones o ya estás clara de cómo tomarlas? 

VIRGINIA: Estoy clara. Gracias, baby. Ah, y por fa, no le caigas a Bea, ella es una princesa. 

PAPELILLO: Yo sé. 

Pausa. 

VIRGINIA: Con ella no, por favor. Por lo menos no esta noche, aguántate. 

PAPELILLO: Tú sí jodes.  

VIRGINIA: Sí, bueno. Mira, ¿y Cayayo? 

PAPELILLO: Hablando de hecatombes vaginales…Disimula un pelo, chama. Va a tocar más tarde. 

VIRGINIA: ¿Qué, qué te pasa? No sé de qué me hablas.  Esto está como vacío, ¿no te parece? O vacío no, pero…raro. 

PAPELILLO: No importa, es Radio City. Pronto va a comenzar todo, tranquila. Prepara tu coctelito. 

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Escena 2: Educación anterior

 

Papelillo vuelve a sus instrumentos. 

VIRGINIA: Ajá. Ya tengo lo que me pediste, pero primero hay que poner orden en la pea —literalmente—. (Virginia saca de su bolso pastilleros, le entrega uno a Beatriz). Okey. Atención. Estas son las pastillas divertidas, es decir, las de hoy y estas son…las de mañana. 

BEATRIZ: Las no divertidas. 

VIRGINIA: Sí. 

Virginia empieza a guardar las divertidas en su pastillero y Beatriz guarda las otras en el suyo.  

BEATRIZ: ¿Estamos seguras de que las pastillas divertidas sí van a ser divertidas o va a ser como la vez que me tragué medio papel de lsd y estuve despierta por 51 horas, no aluciné nada y me cogió un DJ sin talento? 

VIRGINIA: ¡Jimmy! ¡Verdad! Lo había olvidado. ¿Qué será de su vida?

BEATRIZ: Estoy casi segura de que se murió.

VIRGINIA: ¿En serio? (Beatriz asiente, indiferente). Qué loco. En fin…Bueno, pero es que tú también, le pides peras al olmo y talento al DJ, quién te entiende. No, te prometo que no va a ser así para nada. Tal vez te agarres a un baterista sin talento, pero a un DJ no.

BEATRIZ: Está papelillo. 

VIRGINIA: Marica, por favor no. Un barranco emocional a la vez. 

BEATRIZ: ¿Qué pasa? No dije nada. 

VIRGINIA: Te conozco. Dijimos que ya no ibas a coger con guitarristas. 

BEATRIZ: Dije que no iba a coger con cualquier guitarrista, este es músico. No cualquier guitarrista es músico, ¿me explico?

VIRGINIA: Beatriz. Músico será Vivaldi, a este tipo le dicen Papelillo y hay que parirlo pa’ quererlo y me corto una mano a que ni su mamá lo quiere. No me jodas. 

BEATRIZ: Ajá, pero tú qué tanto hablas. Te veo mirando mucho a la puerta y reconozco ese escote. ¿A quién estás esperando?

VIRGINIA: Bueno, ya, ya. Por cierto, ¿qué le dijiste a tu mamá, dónde cree que estás? Avísame para no meterme en un peo otra vez.

BEATRIZ: Tranquila. Ya no importa. No creo que vuelva más, no los voy a volver a molestar. No quiero  ser una complicación innecesaria para mis viejos. 

(Virginia le pone una pastilla en la mano a Beatriz, buscan con qué brindar). 

VIRGINIA: Estás muy dramática. Tómate la vaina y relájate. Buen viaje. 

BEATRIZ: Buen viaje…

Natasha Martínez

Natasha Martínez (Caracas, Venezuela, 1993). Licenciada en Letras de la Universidad Central de Venezuela. Actriz y dramaturga. Autora de Natalie Wood: Perséfone de aguas oscuras (2020), pieza que recibió Mención Honorífica en el Tercer Concurso de Dramaturgia del Trasnocho Cultural. Autora y directora de Marilyn Monroe: Frente al espejo (2020), obra teatral ganadora del Festival Internacional Cajanegra. Guionista y protagonista del cortometraje Ritorno, dirigido por Marialejandra Martín.

https://www.instagram.com/estanoesnatasha/
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